Wednesday, April 05, 2006

En el camino

hola a todos.

esto pretende ser un espacio para comentar sobre lo asombroso que puede llegar a ser lo cotidiano. Porque de lo que se trata es de transmitir el instante que creo una imagen imborrable, un momento con el que nos quedamos, la letra de una canción que nos hizo el día, la mirada que pudimos describir, el sentimiento que nos mueve a volver sobre nuestros pasos. Es un espacio para exhibir lo que queremos destacar de una relación con todo eso que nos rodea, un amigo, una esposa, una amiga, un compañero que hace mucho no veíamos, una situación que nos parece ajena porque no hemos sido lo suficientemente observadores para saber que es la misma que pasa ante el espejo de lo que somos, de lo que hacemos, o de lo que pensamos. Aquí podremos ver el trato, el contrato, el retrato de esos que somos, fuimos o queremos llegar a ser. Un espejo que se va modificando en el camino, que hace el tiempo o el espacio. Un lugar que es tan extenso como el séptimo continente, plural, abierto, tolerante. No tiene mas pretensión que acercarnos, saber que existes tú y tú y tú y también tú, que podrán leerme o escribirme, principalmente para tratar de entender, o de entendernos, en este laberinto complejo en el que andamos con paso atropellado, confuso, o en este paisaje armonioso, silente, paradisiaco, en el que puede convertirse el andar de paso, aunque de repente creamos que estamos aquí, desde siempre. Esta es pues la puerta abierta, la ventana de par en par, para reconocer o reconocernos, el inicio de una aventura, para todos aquellos quienes encuentran todavía fascinación en el leer y en el escribir, solo para ir haciendo un grupo grande, de bandoleros a dar la siguiente batalla, en busca de un imperio, el del asombro. Lo sorprendente que puede llegar a ser vivir, lo sorpresivo que es estar viviendo, al comenzar un nuevo día. Yo soy Stephen Dedalus, mi seudónimo, y saludo a todos, desde esta estación que no tiene un micrófono, ni una cámara, porque de lo que se trata es de comenzar a vernos sólo con las luces y las sombras que vayan naciendo de ese atrevernos a plantear lo cotidiano, sin maquillajes. Donde nuestras propias verdades, vayan revelando nuestras propias mentiras. Vamos a jugar a empezar a descubrirnos y la única regla del juego es ser espontáneo y hasta donde podamos mentir, ser sinceros. Yo tengo 49 años, soy un hombre que si me muero en cinco minutos, ya le salgo debiendo deuda grande a la vida. Creo que lo que me ha pasado puede ser motivo de contarse. Vivo al día, y he viajado más de lo que habría querido o siquiera, imaginado. Y no he andado más allá del itinerario del asombro de lo cotidiano. Agradezco a quien me lea, y seguire estando en deuda de tiempo y de espacio, para poder leer cada cosa que tengan que compartir, solo con el único deseo real de compartirlo.